Ir al contenido principal

UN DÍA DESPUÉS ...

Al día siguiente de mi muerte, vi a mi madre llorar en el suelo de mi habitación, abrazando mi camiseta manchada de sangre con mis fotos esparcidas a su alrededor ... Había tanto amor en sus ojos ...

También ese día, sentí cuánto me amaba mi padre, sin importar lo duro que fuera, en medio de tanta tristeza, me habló con los ojos llenos de lágrimas ... Me dijo lo orgulloso que estaba de mí y lo sensible que yo era con los demás.

Vi que Lola (mi gatito mascota) era más increíble de lo que podía haber imaginado ... Cada vez que alguien llegaba a casa, ella corría hacia la puerta esperándome y, al ver que no era yo, se acostaba frente a ella y seguía esperándome.

Me conmovió ver a mis hermanos sentados en la habitación con los ojos llenos de lágrimas, recordando los tiempos en que jugamos en nuestra hermosa infancia ... Sabía que no era un perdedor ... ¡Qué buen momento!

Sentí algo raro en mi corazón al ver a Carmen ... Cuánto me amaba mi mejor amiga ... ¡Ella estaba mirando nuestras fotos juntos y recordando todos los momentos ...

Vi que en la escuela era muy importante para mis maestros ... Se culpaban tanto por no haberse dado cuenta ... 


Por la noche, cuando fui a la morgue a buscar mi cuerpo ...
Me molesté conmigo mismo ...

Me miré y dije:
—"Tantos sueños que tuvimos", "Tantos amores", "Tanta gente por conocer", "Tenías gente que te quería y sin embargo, lo abandonaste todo".
"Si tenías tanto coraje para quitarte la vida, ¿Por qué no usaste ese coraje para ganarle a la muerte?"

Solo lágrimas cayeron de mi rostro.

Pero gracias al cielo, desperté.

Todo esto, fue solo una visión. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS DOS RANAS

Cierto día un grupo de ranas viajaba muy alegremente por el bosque; pero derrepente sin darse cuenta, dos de ellas cayeron en un agujero. Todas las demás se reunieron al alrededor de ellas y cuando vieron cuán profundo era aquel lugar, les dijeron a las otras dos, que era mejor darse por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron saltando con todas sus fuerzas para salir del hoyo, mientras que sus compañeras seguían insistiendo que sus esfuerzos para seguir con vida, eran inútiles. Finalmente, una de ellas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomó y murió.  La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible y una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la ranita seguía saltando cada vez con más y más fuerzas hasta que finalmente logró salir del agujero; todas se quedaron ...

LOS TRES VIEJITOS

Una mujer salió de su casa y vió a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo: -"No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo". Los ancianos preguntaron: -"¿Está el hombre de la casa?" -"No", respondió ella, "No está". -"Entonces no podemos entrar", dijeron ellos. Al atardecer, cuando el esposo llegó, ella le contó lo sucedido. -"¡Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar!, y la mujer salió rápidamente a invitar a los hombres a pasar a su casa. -"No podemos entrar a una casa los tres juntos", explicaron los viejitos. -"¿Por qué?", quiso saber ella. Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: -"Su nombre es RIQUEZA". Luego indicó hacia el otro:  -"Su nombre es ÉXITO y yo me llamo AMOR. Ahora ve adentro y decidan a cuál de nosotros tres, desean invitar a vuestra ...

LA CIEGA

Había una ciega sentada en la calle, con una taza y un pedazo de cartón, escrito con tinta negra, que decía: "Por favor, ayúdenme, soy ciega" Un creativo de publicidad que pasaba frente a ella, se detuvo y observó unas pocas monedas en la taza. Sin pedirle permiso tomó el cartel y le dio vuelta. Tomó un marcador negro que el llevaba y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies de la ciega y se fue.   Por la tarde el creativo volvió a pasar frente a ella. Esta su taza estaba llena de billetes y monedas. La ciega reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, la persona que reescribió su cartel y sobre todo, quería preguntarle ¿Qué había escrito? El publicista le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio; pero con otras palabras". Sonrió y siguió su camino. El nuevo mensaje decía: "Hoy es primavera y no puedo verla" . Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás los resultados que siempre ...