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AMOR: La fuerza creadora por excelencia

Un profesor universitario envió a sus alumnos de sociología a las villas miserias de Baltimore para estudiar doscientos casos de varones adolescentes. Les pidió que escribieran una evaluación del futuro de cada chico.

En todos los casos, los estudiantes escribieron:
“No tiene ninguna posibilidad”.

Veinticinco años más tarde, otro profesor de sociología se encontró con el estudio anterior.

Envió a sus alumnos a que hicieran un seguimiento del 
proyecto para ver qué les había pasado a aquellos chicos. Exceptuando a veinte de ellos que se habían ido o habían muerto, los estudiantes descubrieron que casi todos los restantes habían logrado un éxito más que modesto como abogados, médicos y hombres de negocios.

El profesor se quedó pasmado y decidió seguir adelante con el tema. Por suerte, todos los hombres estaban en la zona y pudo hablar con cada uno de 
ellos ...
—“¿Cómo explica su éxito?”, les preguntaba.

En todos los casos, la respuesta cargada de sentimiento, fue —“Hubo una maestra ...”.

La maestra todavía vivía, de modo que la busqué y le pregunté a la anciana; pero todavía lúcida mujer, qué fórmula mágica había usado para que esos chicos salieran de la villa y tuvieran éxito en la vida.

Los ojos de la maestra brillaron y sus labios esbozaron una agradable sonrisa ...
—“En realidad es muy 
simple”, dijo ... “Quería mucho a esos chicos”.


                            Eric Butterworth

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