Cuentan que, en el receso de una batalla, el general de un poderoso ejército se presentó en el templo de la ciudad, donde moraba un monje que cargaba consigo la fama de ser la persona más sabia de su tiempo y las más dotada espiritualmente. Su deseo no era más que el de saludarlo, ya que ambos habían compartido tristezas y alegrías de la infancia en una pequeña aldea, no demasiado lejana del lugar donde se levantaba el templo. Cuando uno de los aspirantes lo recibió en la entrada del templo, el general dijo: —"Dígale al maestro que el general del ejército está aquí para verlo". El discípulo entró en el templo y volvió a salir después de unos minutos ... —"El maestro dice que no puede verlo, dice que no conoce a ningún general". —"Sin duda se trata de un malentendido. Dígale al maestro que volveré mañana". Al día siguiente el general volvió a presentarse frente al templo. En el camino había estado pensando que quizás hubi...
Todos tenemos una historia que merece ser contada ✍️