Ir al contenido principal

LOS ESPEJOS

Un día descubrió el ángel caido un modo de divertirse ... Inventó un espejo diabólico con una propiedad mágica: En él se veía feo y mezquino todo cuanto era bueno y hermoso y, en cambio, se veía grande y detallado todo lo que era feo y malo.

Él iba por todas partes con su terrible espejo. Y todos cuantos se miraban en él se horrorizaban ... Todo aparecía deforme y monstruoso.

El Maligno se divertía con su espejo.
Cuanto más repugnantes eran las cosas, más le gustaban.

Un día le pareció tan delicioso el espectáculo, que se rió tanto que el espejo se le fue de las manos y se rompió, partiéndose en millones de pedazos.

Un huracán, potente y perverso, desperdigó por todo el mundo los trozos del espejo.

Algunos trozos eran más pequeños que un granito de arena y penetraron en los ojos de muchas personas. Éstas comenzaron a verlo todo al revés: Sólo percibían lo que era 
malo, de manera que lo único que veían era la maldad por todas partes.

Cuando Dios se dio cuenta de lo que había pasado, se entristeció y decidió ayudar a los hombres.

—“Enviaré al mundo a mi Hijo. 
Él es mi imagen, mi espejo. Es el reflejo de mi bondad, de mi justicia y de mi amor.
Refleja al hombre como Yo lo he pensado y querido”.

Y vino Jesús como un espejo para los hombres ...

Quien se miraba en él descubría la bondad y la hermosura y aprendía a distinguirlas del egoísmo y de la mentira, de la injusticia y del desprecio.

Muchos amaban el espejo de Dios y siguieron a Jesús.

Otros, en cambio, rechinaban de rabia y decidieron romper este espejo de Dios. Y entonces lo crucificaron.

Pero bien pronto se levantó un nuevo y potente huracán: El Espíritu Santo arrastró los millones de fragmentos por todo el mundo.

El que recibía una mínima centella del espejo de Dios, empezará a ver al mundo y las personas como las veía Je-
sús: Lo primero que se refleja en ellas son las cosas buenas y hermosas, la justicia y la gene-
rosidad, la alegría y la esperanza. En cambio, la 
maldad y la injusticia aparecen como vencibles y cambiables.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS DOS RANAS

Cierto día un grupo de ranas viajaba muy alegremente por el bosque; pero derrepente sin darse cuenta, dos de ellas cayeron en un agujero. Todas las demás se reunieron al alrededor de ellas y cuando vieron cuán profundo era aquel lugar, les dijeron a las otras dos, que era mejor darse por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron saltando con todas sus fuerzas para salir del hoyo, mientras que sus compañeras seguían insistiendo que sus esfuerzos para seguir con vida, eran inútiles. Finalmente, una de ellas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomó y murió.  La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible y una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la ranita seguía saltando cada vez con más y más fuerzas hasta que finalmente logró salir del agujero; todas se quedaron ...

LOS TRES VIEJITOS

Una mujer salió de su casa y vió a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo: -"No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo". Los ancianos preguntaron: -"¿Está el hombre de la casa?" -"No", respondió ella, "No está". -"Entonces no podemos entrar", dijeron ellos. Al atardecer, cuando el esposo llegó, ella le contó lo sucedido. -"¡Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar!, y la mujer salió rápidamente a invitar a los hombres a pasar a su casa. -"No podemos entrar a una casa los tres juntos", explicaron los viejitos. -"¿Por qué?", quiso saber ella. Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: -"Su nombre es RIQUEZA". Luego indicó hacia el otro:  -"Su nombre es ÉXITO y yo me llamo AMOR. Ahora ve adentro y decidan a cuál de nosotros tres, desean invitar a vuestra ...

LA CIEGA

Había una ciega sentada en la calle, con una taza y un pedazo de cartón, escrito con tinta negra, que decía: "Por favor, ayúdenme, soy ciega" Un creativo de publicidad que pasaba frente a ella, se detuvo y observó unas pocas monedas en la taza. Sin pedirle permiso tomó el cartel y le dio vuelta. Tomó un marcador negro que el llevaba y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies de la ciega y se fue.   Por la tarde el creativo volvió a pasar frente a ella. Esta su taza estaba llena de billetes y monedas. La ciega reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, la persona que reescribió su cartel y sobre todo, quería preguntarle ¿Qué había escrito? El publicista le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio; pero con otras palabras". Sonrió y siguió su camino. El nuevo mensaje decía: "Hoy es primavera y no puedo verla" . Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás los resultados que siempre ...