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EL RECUERDO

Una tarde paseando con mi amo por la plaza, sentí un aroma familiar. No sabía de dónde lo conocía; pero lo recordaba muy bien.

Al voltear y mirar de quien provenía, no lo pude creer ... Era mi antiguo dueño.

Tiré fuerte de la correa y me solté para ir corriendo donde mi ex amo. Mi dueño actual corrió tras de mí, queriendo evitar que moleste a alguien más; pero fue en vano ya que estaba feliz saltando sobre mi dueño anterior.

Tristemente éste no me reconocía y me rechazaba.

-"Perdón", le dijo mi dueño.

Me agarró y me llevó en sus brazos.

Ya en casa no paré de aullar y llorar en todo el día.
"¿Por qué me rechazó?" ... Me preguntaba.

Tenía tanta pena que no comía y no quería salir a pasear ni jugar. Eran tantos los recuerdos con mi ex dueño que no podía creer que los hubiese olvidado.

El gato de la casa se me acercó luego de días de verme triste y me dijo:
-"¿Por qué estas triste y no comes tus comidas?"

Yo le contesté:
-"Hace unos días me encontré con mi antiguo amo en la plaza y cuando lo fui a saludar no me reconoció. Me rechazó".

-"No entiendo ... ¿Cómo que tu antiguo amo? ... Yo te conozco desde que eras un bebé y hemos tenido el mismo amo. Quizás todo fue un sueño tuyo", me dijo el gato.

-"Son recuerdos muy reales, no fue un sueño", contesté.

-"O quizás" ...

-"¿Quizás qué?", pregunté.

-"Quizás lo recuerdas de una vida pasada".

-"¿Cómo?", pregunté muy confundido.

-"Desconozco como son las vidas de ustedes los perros; pero nosotros los gatos tenemos 9 vidas.
Ésta es mi primera, así que no puedo recordar nada hacia atrás ... Cuando pierda las 9 podré reencarnar en otro animal o persona". 

Al escuchar su breve relato, le dije exaltado:
-"¡Tienes toda la razón! ... Ahora recuerdo todo. No lo puedo creer".

El gato me miró atentamente y preguntó:
-"¿Qué recordaste?".

-"Yo, era su hija".

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