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EL FARISEO Y EL COBRADOR DE IMPUESTOS

Un día el Salvador habló con unas personas que pensaban que eran más rectas que los demás. Entonces Jesús les contó una historia ...

Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo y el otro era un cobrador de impuestos. A las personas no les caían bien los cobradores de impuestos porque pensaban que no eran honrados.

El fariseo se puso de pie en frente de los demás para orar.

Le dio gracias a Dios por ser mejor que otras personas ... Dijo que ayunaba dos veces por semana y pagaba el diezmo. El cobrador de impuestos se quedó solo, inclinó la cabeza y le pidió a Dios que fuera misericordioso con él, porque era un pecador.

El fariseo pensaba que era perfecto y que no necesitaba la ayuda de Dios, pero el cobrador de impuestos sabía que no era perfecto y que necesitaba la ayuda de Dios. Él era humilde y le pidió a Dios que lo perdonara.


Jesús dijo que las personas debían ser como el cobrador de impuestos. No deben pensar que son mejores que otras personas, sino que deben arrepentirse de sus pecados y pedirle a Dios que los perdone.

Lucas 18: 9-14


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