Ir al contenido principal

MIGAJAS DE AMOR

Un día un sabio estaba frente a un grupo de mujeres que querían saber cuál era el secreto del amor duradero ... Éste se acercó a una hermosa gallina de plumaje blanco, de grandes patas, con un pico largo y filoso ... Y comenzó a perseguirla.
Le habló bonito para ganar su confianza hasta que la gallina se dejó agarrar.

Ya en sus brazos, el hombre comenzó a acariciarla ... La gallina se sentía tan cómoda y confortable en esos brazos cálidos que se quedó acurrucada, a punto de quedarse dormida ...

Entonces el sabio comenzó a quitarle la primera pluma ... A los pocos minutos le arrancó otra y otra ...

Así continuó y la gallina desesperada por el dolor intentó fugarse. Pero no pudo, le daba miedo abandonarlo.

Entre caricias y desconsuelo , el sabio continuaba.

Las mujeres quedaron sorprendidas del porqué el hombre hacía semejante acto. Pero todas permanecieron en silencio.

Al término de una hora, la pobre gallina terminó casi desplumada. Luego el sabio la colocó en el suelo y le dijo a las mujeres:
—"Ahora observen lo que va a suceder...".

El sabio echó un puñado de  maíz al suelo y la pobre gallina sin plumas, adolorida y un poco ensangrentada, comenzó a correr detrás del sabio mientras éste le iba tirando granos de maíz ...

El sabio caminaba en círculos alrededor del grupo y la gallina estaba siempre detrás de él ... Esperando el momento en que le aventaran un grano más ...

Las mujeres se quedaron sorprendidas.

Y el sabio les dijo:

—"Así es como algunas mujeres reaccionan esperando unas migajas de amor ...

Un hombre las puede ir lastimando poco a poco ... Quitándoles pluma por pluma. Y ustedes permanecen ahí, hasta que en medio del coraje y del rencor deciden escapar; pero les da miedo y se acobardan ... Y cuando finalmente se quedan sin plumas y las dejan en el suelo para que pueden irse ... Regresan porque les ofrecen unas cuantas migajas ...

Siguen persiguiendo aquello que al principio les dió algo de confort y esperan siempre el momento en que les avienten un pedazo de algo. Pero no se dan cuenta que ahí, ya no existe amor".

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS DOS RANAS

Cierto día un grupo de ranas viajaba muy alegremente por el bosque; pero derrepente sin darse cuenta, dos de ellas cayeron en un agujero. Todas las demás se reunieron al alrededor de ellas y cuando vieron cuán profundo era aquel lugar, les dijeron a las otras dos, que era mejor darse por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron saltando con todas sus fuerzas para salir del hoyo, mientras que sus compañeras seguían insistiendo que sus esfuerzos para seguir con vida, eran inútiles. Finalmente, una de ellas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomó y murió.  La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible y una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la ranita seguía saltando cada vez con más y más fuerzas hasta que finalmente logró salir del agujero; todas se quedaron ...

LOS TRES VIEJITOS

Una mujer salió de su casa y vió a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo: -"No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo". Los ancianos preguntaron: -"¿Está el hombre de la casa?" -"No", respondió ella, "No está". -"Entonces no podemos entrar", dijeron ellos. Al atardecer, cuando el esposo llegó, ella le contó lo sucedido. -"¡Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar!, y la mujer salió rápidamente a invitar a los hombres a pasar a su casa. -"No podemos entrar a una casa los tres juntos", explicaron los viejitos. -"¿Por qué?", quiso saber ella. Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: -"Su nombre es RIQUEZA". Luego indicó hacia el otro:  -"Su nombre es ÉXITO y yo me llamo AMOR. Ahora ve adentro y decidan a cuál de nosotros tres, desean invitar a vuestra ...

LA CIEGA

Había una ciega sentada en la calle, con una taza y un pedazo de cartón, escrito con tinta negra, que decía: "Por favor, ayúdenme, soy ciega" Un creativo de publicidad que pasaba frente a ella, se detuvo y observó unas pocas monedas en la taza. Sin pedirle permiso tomó el cartel y le dio vuelta. Tomó un marcador negro que el llevaba y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies de la ciega y se fue.   Por la tarde el creativo volvió a pasar frente a ella. Esta su taza estaba llena de billetes y monedas. La ciega reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, la persona que reescribió su cartel y sobre todo, quería preguntarle ¿Qué había escrito? El publicista le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio; pero con otras palabras". Sonrió y siguió su camino. El nuevo mensaje decía: "Hoy es primavera y no puedo verla" . Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás los resultados que siempre ...