Ir al contenido principal

LA ROSA DE NAVIDAD


Era una noche invernal de mucho, mucho frío ... El viento helado silbaba con fuerza. La tierra estaba congelada y cubierta con una gruesa capa de hielo y nieve.

En tiempos como este, lo mejor era quedarse en casa junto a la chimenea...

Samuel, el joven pastor, había oído a gente hablar sobre el nacimiento de un niño en un establo bastante cerca de su casa.

Como ese era un día tan frío, él pensaba:
"¡Pobre bebé, en un establo ... con este frío, se va a congelar!".

Él había nacido en verano, cuando las rosas estaban floreciendo ... Muchísimas personas llegaron con regalos el día que nació. ¡Todos querían conocerlo! El sol lucía con fuerza y el buen tiempo animaba a los vecinos a acudir a su casa.

Pero ahora... todo era tan gris y frío.

Así que se preguntó si el niño en el establo tendría alguien que lo visitara. Al parecer, los padres del recién nacido no eran de esta zona y no conocían a nadie.

Decididamente, Samuel deseaba ir a visitar el nuevo bebé en el establo.

“Sólo quiero verlo para asegurarme que esté bien”, pensó ... Así que decidió partir.

Se abrigó bien y se envolvió en su casaca de piel caliente para protegerse del viento y del frío y se marchó.

A pesar de la ilusión por ver al pequeño, estaba un poco triste, porque era tan pobre que no tenía ningún regalo para el pequeño.

Iba caminando con la cabeza ladeada, pensativo, cuando de repente divisó algo brillante bajo un árbol, algo que parecía una flor.

"¿En pleno invierno?", pensó.
"Eso no puede ser verdad”.

Corrió hacia ella para verla mejor y en verdad, creciendo en un tallo robusto había una flor blanca con cinco pétalos.

¡Parecía como una estrella de cinco puntas! ¡Este sería su regalo! ... Tomó la pequeña flor y se apresuró.

Finalmente llegó al establo y se colocó delante del bebé, que estaba acostado en un pesebre.

Samuel llevaba la flor en su mano. El pastorcillo estaba muy cerca del recién nacido, y justo cuando se inclinó hacia él, para entregarle su flor, un potente rayo de luz iluminó el pesebre: La luz, de color dorada, procedía de la pequeña flor que Samuel sostenía en sus manos

Así que desde aquel día, todas las flores, que florecen cada Navidad, se les llama Rosa de Navidad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS DOS RANAS

Cierto día un grupo de ranas viajaba muy alegremente por el bosque; pero derrepente sin darse cuenta, dos de ellas cayeron en un agujero. Todas las demás se reunieron al alrededor de ellas y cuando vieron cuán profundo era aquel lugar, les dijeron a las otras dos, que era mejor darse por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron saltando con todas sus fuerzas para salir del hoyo, mientras que sus compañeras seguían insistiendo que sus esfuerzos para seguir con vida, eran inútiles. Finalmente, una de ellas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomó y murió.  La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible y una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la ranita seguía saltando cada vez con más y más fuerzas hasta que finalmente logró salir del agujero; todas se quedaron ...

LOS TRES VIEJITOS

Una mujer salió de su casa y vió a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo: -"No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo". Los ancianos preguntaron: -"¿Está el hombre de la casa?" -"No", respondió ella, "No está". -"Entonces no podemos entrar", dijeron ellos. Al atardecer, cuando el esposo llegó, ella le contó lo sucedido. -"¡Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar!, y la mujer salió rápidamente a invitar a los hombres a pasar a su casa. -"No podemos entrar a una casa los tres juntos", explicaron los viejitos. -"¿Por qué?", quiso saber ella. Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: -"Su nombre es RIQUEZA". Luego indicó hacia el otro:  -"Su nombre es ÉXITO y yo me llamo AMOR. Ahora ve adentro y decidan a cuál de nosotros tres, desean invitar a vuestra ...

LA CIEGA

Había una ciega sentada en la calle, con una taza y un pedazo de cartón, escrito con tinta negra, que decía: "Por favor, ayúdenme, soy ciega" Un creativo de publicidad que pasaba frente a ella, se detuvo y observó unas pocas monedas en la taza. Sin pedirle permiso tomó el cartel y le dio vuelta. Tomó un marcador negro que el llevaba y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies de la ciega y se fue.   Por la tarde el creativo volvió a pasar frente a ella. Esta su taza estaba llena de billetes y monedas. La ciega reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, la persona que reescribió su cartel y sobre todo, quería preguntarle ¿Qué había escrito? El publicista le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio; pero con otras palabras". Sonrió y siguió su camino. El nuevo mensaje decía: "Hoy es primavera y no puedo verla" . Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás los resultados que siempre ...