Ir al contenido principal

LAS SIETE MARAVILLAS

Un grupo de estudiantes de geografía, estudiaban las Siete Maravillas del Mundo. 

Al término de la clase, se les pidió hacer una lista de las que ellos consideraban deberían ser actualmente las Siete Maravillas del Mundo.

A pesar de algunos desacuerdos, la mayoría votó por lo siguiente:

Las Pirámides de Egipto.
El Taj Mahal.
El Gran Cañón.
El Canal de Panamá.
El Empire State.
La Basílica de San Pedro.
La Muralla China.

Mientras se hacía la votación el maestro notó, que una estudiante permanecía callada y no había entregado aún su lista. Así que le preguntó si tenía problema para terminar de hacer su elección.

La muchacha tímidamente respondió:
-"Si, un poco. No puedo decidirme, pues son tantas las maravillas".

El maestro dijo:
-"Bueno, dinos lo que has escrito y tal vez podamos ayudarte".

La muchacha titubeó y después leyó:

-"Creo que las Siete Maravillas del Mundo son:

Poder tocar.
Poder saborear.
Poder ver.
Poder escuchar.
Poder sentir.
Poder reír.
Y … Poder amar".

Al terminar de leerlas el salón de clase quedó en un silencio absoluto.

Comentarios

  1. Sin duda, esas si son las maravillas que nos brinda la vida y hay que aprender a apreciarlas, saludos! :)

    ResponderEliminar
  2. No me extraña que la clase enmudeciera ante estas nuevas maravillas que presentó la estudiante.......no hay nada en el mundo que se pueda igualar a estas maravillas que nos ha "ofrecido" esta alumna.Besotes

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LAS DOS RANAS

Cierto día un grupo de ranas viajaba muy alegremente por el bosque; pero derrepente sin darse cuenta, dos de ellas cayeron en un agujero. Todas las demás se reunieron al alrededor de ellas y cuando vieron cuán profundo era aquel lugar, les dijeron a las otras dos, que era mejor darse por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron saltando con todas sus fuerzas para salir del hoyo, mientras que sus compañeras seguían insistiendo que sus esfuerzos para seguir con vida, eran inútiles. Finalmente, una de ellas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomó y murió.  La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible y una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la ranita seguía saltando cada vez con más y más fuerzas hasta que finalmente logró salir del agujero; todas se quedaron ...

LOS TRES VIEJITOS

Una mujer salió de su casa y vió a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo: -"No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo". Los ancianos preguntaron: -"¿Está el hombre de la casa?" -"No", respondió ella, "No está". -"Entonces no podemos entrar", dijeron ellos. Al atardecer, cuando el esposo llegó, ella le contó lo sucedido. -"¡Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar!, y la mujer salió rápidamente a invitar a los hombres a pasar a su casa. -"No podemos entrar a una casa los tres juntos", explicaron los viejitos. -"¿Por qué?", quiso saber ella. Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: -"Su nombre es RIQUEZA". Luego indicó hacia el otro:  -"Su nombre es ÉXITO y yo me llamo AMOR. Ahora ve adentro y decidan a cuál de nosotros tres, desean invitar a vuestra ...

LA CIEGA

Había una ciega sentada en la calle, con una taza y un pedazo de cartón, escrito con tinta negra, que decía: "Por favor, ayúdenme, soy ciega" Un creativo de publicidad que pasaba frente a ella, se detuvo y observó unas pocas monedas en la taza. Sin pedirle permiso tomó el cartel y le dio vuelta. Tomó un marcador negro que el llevaba y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies de la ciega y se fue.   Por la tarde el creativo volvió a pasar frente a ella. Esta su taza estaba llena de billetes y monedas. La ciega reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, la persona que reescribió su cartel y sobre todo, quería preguntarle ¿Qué había escrito? El publicista le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio; pero con otras palabras". Sonrió y siguió su camino. El nuevo mensaje decía: "Hoy es primavera y no puedo verla" . Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás los resultados que siempre ...