Ir al contenido principal

MI HIJO EN EL CIELO


Había una vez un padre que padecía lo peor que le puede pasar a un ser humano: Su pequeño hijo había muerto y sufría demasiado desde su partida, durante muchos años no podía dormir ... Lloraba todas las noches hasta que amanecía.

Un día, apareció un ángel en su sueño y le dijo:
-"¡Basta ya! Deja de sufrir y hacerte daño".

-"Es que no puedo soportar la idea de no verlo nunca más", le contestó.

-"¿Lo quieres ver?" Y al decir esto el ángel lo agarró de la mano y subió al cielo con él.

"Ahora vas a ver a tu hijo, quédate acá".

... Por una acera enorme empiezan a pasar un montón de chicos, vestidos como angelitos, con alitas blancas y una vela encendida entre las manos, como siempre se lo había imaginado.

El hombre pregunta:
-"¿Quiénes son?"

Y el ángel responde:
"Estos son todos los chicos que han muerto en estos años y todos los días hacen este paseo con nosotros, porque son puros e inocentes".

-"¿Mi hijo está entre ellos?".

-"Sí, claro, ahora lo vas a ver".

Y pasan cientos y cientos de niños ...

-"Ahí viene", avisa el ángel.

Y el hombre lo alcanza a ver ...

Radiante, como siempre lo recordaba ... Pero hay algo que lo conmueve: Entre todos ellos, su hijo es el único chico que tiene la vela apagada y el padre siente una enorme pena y terrible congoja por el pequeño.

En ese momento el chico lo ve y viene corriendo hacia él y lo abraza muy fuerte.

Él también corresponde y lo abraza con todas sus fuerzas y después de un largo momento juntos, le dice:

-"Hijo, ¿Por qué tu vela no tiene luz? ... ¿Acaso los ángeles no encienden tu vela como a los demás?".

-"Sí, claro papá, cada mañana encienden mi vela igual que todos; pero ¿Sabes que es lo que pasa? ... Cada noche tus lágrimas apagan la mía".

Jorge Bucay

Comentarios

  1. Es increíble esta historia, sigue escribiendo porfavor.
    El amor de los padres a los hijos es infinito ºº

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LAS DOS RANAS

Cierto día un grupo de ranas viajaba muy alegremente por el bosque; pero derrepente sin darse cuenta, dos de ellas cayeron en un agujero. Todas las demás se reunieron al alrededor de ellas y cuando vieron cuán profundo era aquel lugar, les dijeron a las otras dos, que era mejor darse por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron saltando con todas sus fuerzas para salir del hoyo, mientras que sus compañeras seguían insistiendo que sus esfuerzos para seguir con vida, eran inútiles. Finalmente, una de ellas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomó y murió.  La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible y una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la ranita seguía saltando cada vez con más y más fuerzas hasta que finalmente logró salir del agujero; todas se quedaron ...

LOS TRES VIEJITOS

Una mujer salió de su casa y vió a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo: -"No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo". Los ancianos preguntaron: -"¿Está el hombre de la casa?" -"No", respondió ella, "No está". -"Entonces no podemos entrar", dijeron ellos. Al atardecer, cuando el esposo llegó, ella le contó lo sucedido. -"¡Entonces diles que ya llegué e invítalos a pasar!, y la mujer salió rápidamente a invitar a los hombres a pasar a su casa. -"No podemos entrar a una casa los tres juntos", explicaron los viejitos. -"¿Por qué?", quiso saber ella. Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: -"Su nombre es RIQUEZA". Luego indicó hacia el otro:  -"Su nombre es ÉXITO y yo me llamo AMOR. Ahora ve adentro y decidan a cuál de nosotros tres, desean invitar a vuestra ...

LA CIEGA

Había una ciega sentada en la calle, con una taza y un pedazo de cartón, escrito con tinta negra, que decía: "Por favor, ayúdenme, soy ciega" Un creativo de publicidad que pasaba frente a ella, se detuvo y observó unas pocas monedas en la taza. Sin pedirle permiso tomó el cartel y le dio vuelta. Tomó un marcador negro que el llevaba y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies de la ciega y se fue.   Por la tarde el creativo volvió a pasar frente a ella. Esta su taza estaba llena de billetes y monedas. La ciega reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, la persona que reescribió su cartel y sobre todo, quería preguntarle ¿Qué había escrito? El publicista le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio; pero con otras palabras". Sonrió y siguió su camino. El nuevo mensaje decía: "Hoy es primavera y no puedo verla" . Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás los resultados que siempre ...